Dos historias de depresión.


No quiero dejar pasar el tiempo. Olvido las historias que me cuentan. Son de las personas que acompaño, y las vivo y las siento, pero luego … pasan.

Pero recientemente he acompañado a dos personas con una dificultad muy especial: La Depresión.

Son personas que se encuentran bien la mayor parte del tiempo, pero de repente caen en el vacío, en la nada de un miedo profundo que les invade. Es un sinsentido. ¿Que me pasa? ¿Por qué?¿ A cuento de que ahora me siento así???

Es una sensación superior a sus fuerzas, a la lógica, al sentido común.

Y nadie les entiende … ¿Como estás así de la noche a la mañana? Con lo que tu eres! Con lo que sabes, si eres pura alegría, si eres inteligente … Pasará…

Y pasa, también sin saber como, a veces con ayuda o fármacos; pero se repite y se repite, … ¿Hasta cuando?

Y regresa de nuevo esa sensación….

Estaba mucho mejor, pero de nuevo llegó marzo y volví a sentir esa sensación tan conocida.

No se si te resuena esta historia. Quizá no es la tuya, y si lo es, es posible que el origen de estas no sea el mismo que el tuyo, pero te cuento.

En ambos casos, de los que te voy a contar, hay algo común.

Ambas personas, pongamos nombre, Isabel y Juan, han nacido en septiembre.

Casualmente sienten esas sensaciones en marzo… claro! dicen los expertos que es la primavera!!!! Y lo justifican.

También uno de ellos, en otoño.

Ya se sabe, los cambios de estación, sobre todo primavera y otoño producen depresión…. eso “dicen”.

La historia de Isabel es la siguiente:

Su madre era muy mayor cuando ella nace. Al enterarse de la noticia no se lo podía creer. Tenía otros hijos ya criados. 

¿Otro bebé?- se preguntó- ¡Qe horror!!!. Y que van a pensar de mi a mi edad, y como lo voy a hacer … 

Esa madre, rechaza a ese ser, al que aún no conoce. El aborto no entra en sus posibilidades porque su religión se lo impide, pero la carga emocional es inmensa.

Cuando Isabel nace, su madre se siente muy mayor y encarga el cuidado de la niña a una mujer a la que contrata. La madre entra en depresión, no acepta esa realidad. Le cuesta hacerse a la idea de un nuevo hijo, aunque todo parece perfecto.

Isabel vive una infancia “aparentemente” feliz.

E Isabel entra en colapso en primavera, cuando su madre se enteró de su embarazo, y en otoño, cuando nace y es apartada de su madre por su depresión. Empieza a ser consciente de ello con el tiempo. Pero lo ha vivido desde siempre.

La historia de Juan es diferente, pero muy curiosa. El también nace en septiembre. 

Según su madre todo había ido bien en el embarazo y en el parto. Y fue así, pero la madre misma había olvidado contar un “pequeño detalle”. 

Cuando se queda embarazada estaba tomando anticonceptivos. Al principio no se da ni cuenta de que no tiene la regla, pero a la tercera falta, se hace las pruebas y ¡Sorpresa!!!!

Esta señora inmediatamente entra en pánico. Su vecina de arriba se había quedado embarazada el año anterior, tomando anticonceptivos y había dado a luz un bebé deforme.

Entra en el miedo más absoluto, pánico!!!!

Y a pesar de que todas las pruebas le indican que su embarazo es normal, el miedo la invade por varios meses. Hasta junio, mes en el cual puede hacerse una ecografía (en aquellos años) y comprobar que su bebé es normal.

Y tanto Isabel como Juan, sin saber porqué, han estado repitiendo las sensaciones de miedo, aislamiento, tristeza, etc…

 

A mi me resultó impactante conocer estas dos historias.

No solo la comprensión de estas situaciones libera de la depresión; a veces si, en otras hay causas todavía más profundas en las que investigar. 

En multitud de ocasiones hay detrás mas historias de abuelas, u otras mujeres que vivieron pánico ante sus embarazos y han quedado ocultas. Miedo, vergüenza, olvido … para que contar esas cosas ….

¿Para que las vivimos?

Para poner luz, comprensión y Amor.

Investiga en tu historia. Conócete.

Y hazte un Maestro de tu Vida!